Ciencia

Reishi: qué dice la ciencia sobre las defensas, el sueño y el estrés

Al reishi lo llaman 'el hongo de la inmortalidad'. Ordenamos la evidencia sobre las tres cosas que más le atribuyen —defensas, sueño y estrés— de la más firme a la más floja, y el orden capaz te sorprende.

Al reishi lo llaman “el hongo de la inmortalidad”, y el apodo tiene una historia linda detrás: en la China antigua era el hongo de los emperadores, el que, según el relato, acompañaba una vida larga y lúcida. Nadie esperaba volverse eterno, claro. Pero algo de esa fama, la de un hongo que va de la mano de una vida larga y sana, quedó pegada y atravesó siglos.

Hoy el reishi arrastra esa aura y, con ella, un montón de expectativas modernas: que cuida las defensas, que ayuda a dormir, que baja el estrés. Como somos curiosos y nos gusta el hongo en serio, nos sentamos a ver qué dice la ciencia sobre cada una de esas tres cosas. Las ordenamos de la evidencia más firme a la más floja, y el orden capaz te sorprende.

Las defensas: el frente más prometedor

Acá está lo mejor que el reishi tiene para mostrar. Es un hongo rico en betaglucanos, unos compuestos que dialogan con el sistema inmune, y hay un dato humano que vale: un ensayo aleatorizado, con placebo, en adultos sanos, a lo largo de casi tres meses. Quienes tomaron betaglucano de reishi aumentaron varias poblaciones de células de defensa (distintos linfocitos y células NK) frente al grupo que tomó placebo. Y fue seguro y bien tolerado. Para una categoría donde casi todo se queda en el laboratorio, tener un ensayo en personas con un resultado positivo es una buena noticia.

Pongámoslo en su lugar, eso sí: es un ensayo, y la ciencia se construye repitiendo. Las revisiones más grandes todavía piden cautela, porque los estudios son pocos y desparejos. Y la idea popular de que el reishi “calibra” el sistema inmune, que lo sube cuando está bajo y lo baja cuando está alto, es por ahora más una forma elegante de explicar cómo actúan los betaglucanos que algo demostrado en personas. Lo justo es decirlo como lo que es: una pista buena y concreta, con ganas de que vengan más estudios a confirmarla.

El sueño: convincente en ratones, todavía abierto en humanos

La fama del reishi como algo que calma y ayuda a descansar es de las más antiguas que tiene. Y en animales se sostiene bastante bien: en ratones, el extracto acorta el tiempo en dormirse y alarga el sueño, y lo hace por caminos llamativos, como la microbiota intestinal y la serotonina. Es un mecanismo lo bastante interesante como para tomárselo en serio.

El punto es que el salto de los ratones a las personas todavía no está dado. En humanos, el reishi aparece mejorando ítems de sueño dentro de cuestionarios más generales, en grupos de pacientes puntuales, pero aún no hay ensayos grandes diseñados para medir el descanso de gente sana. De hecho, recién ahora se están haciendo. Así que es una de esas historias a medio escribir: con buena base en el laboratorio y esperando su confirmación en personas.

El estrés y el ánimo: la pista más temprana

Si en el sueño falta confirmación, en el estrés falta casi todo el camino. El estudio humano más relevante que encontramos probó el reishi mezclado con ashwagandha, otro adaptógeno, así que no hay forma de saber cuánto del efecto fue de uno y cuánto del otro. El resto son estudios en ratones, y la revisión que intenta juntar todo esto recién se está armando. Es una hipótesis con la que la ciencia recién empieza a jugar, y está perfecto que sea así: estas cosas llevan su tiempo.

Si mirás los tres frentes juntos, hay algo lindo para llevarse. El reishi es un hongo con una historia enorme y con líneas de investigación abiertas y reales: hoy lo más firme son las defensas, y el sueño y el estrés vienen más atrás, en plena cocina. No hace falta inflarlo para que sea interesante. Nos gusta contarlo en este punto justo, con la ciencia en movimiento, y prometemos volver con lo nuevo a medida que aparezca.


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De dónde sacamos esto:


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