Ciencia

Extractos y tinturas: por qué no alcanza con comerse el hongo

Los compuestos del hongo están guardados bajo llave, en la pared de quitina de cada célula. Por qué hace falta un extracto para acceder a ellos, y por qué esa extracción se hace de dos formas distintas.

Cuando hablamos de los compuestos interesantes de un hongo, los betaglucanos, los triterpenos, hay un detalle que casi nadie cuenta: están guardados bajo llave. No alcanza con tener el hongo, hay que saber abrirlo. De eso se trata, en el fondo, un extracto. Y vale la pena entender por qué.

La pared que guarda el tesoro

Cada célula de un hongo está rodeada por una pared hecha en buena parte de quitina, el mismo material resistente que forma el caparazón de los insectos y los crustáceos. Es lo que le da al hongo su firmeza, y la razón por la que, por más que lo cocines, no se deshace del todo. El problema es que varios de los compuestos que nos interesan, sobre todo los betaglucanos, están entrelazados dentro de esa pared. Atrapados.

¿Y nuestro cuerpo no puede abrirla solo? Hasta cierto punto. Tenemos algo de maquinaria para descomponer la quitina, pero poca, y a la pared dura de un hongo no le hace mella suficiente. Sumale que algunos, como el reishi, son directamente incomibles de tan leñosos. Así que si te comieras el hongo crudo, o en polvo sin procesar, buena parte de lo bueno te pasaría de largo, encerrado todavía en la pared.

Por eso, durante siglos, los hongos no se comieron: se prepararon. En tés y en tinturas. La idea era hacer por fuera lo que el cuerpo hace mal: romper la pared y sacar lo de adentro.

Dos llaves para dos cerraduras

Acá viene la parte fina, la que separa un buen extracto de uno a medias. Los compuestos del hongo no se sueltan todos con lo mismo. A grandes rasgos hay dos familias.

Los betaglucanos y otros polisacáridos son solubles en agua, pero hace falta agua caliente, porque el calor ayuda a quebrar la quitina y liberarlos. Los triterpenos (como los ácidos ganodéricos del reishi) y los esteroles, en cambio, no salen con agua: necesitan alcohol.

Es una cerradura con dos llaves distintas. Si usás solo agua, te quedás con una familia y dejás la otra adentro. Si usás solo alcohol, al revés. Cualquier método único se queda a mitad de camino.

El extracto doble

Por eso trabajamos con extracto doble, que es exactamente lo que el nombre dice: dos extracciones. Una en agua caliente, que saca los polisacáridos, y otra en alcohol, que saca los triterpenos y los demás compuestos que el agua no toca. Después se combinan las dos en un mismo frasco. Es más trabajo, claro. Pero es la forma de no dejar medio hongo afuera.

Un detalle que se nota al usarlo: como el extracto junta cosas que venían de dos solventes distintos, es una suspensión, y con el tiempo los compuestos tienden a separarse. Por eso se agita antes de usar. No es que algo esté mal, es que adentro hay de todo, y agitar lo vuelve a integrar.

¿Y por qué tintura y no otra cosa?

Porque es práctica y prolija. El alcohol cumple dos funciones a la vez: es uno de los dos solventes y, además, conserva el extracto sin necesidad de agregarle nada raro. Queda un líquido estable, que dura, que se dosifica con gotero. Es, también, la forma tradicional: la misma lógica de las tinturas de toda la vida, ahora hecha con un poco más de método.

Una aclaración, para no inflarla: el extracto doble no es magia ni hace falta para todo. Tiene sentido en hongos cuyos compuestos valiosos viven repartidos entre las dos familias, como el reishi, que trae triterpenos y betaglucanos. En un hongo donde lo interesante es básicamente soluble en agua, alcanzaría con el agua. Hacemos doble extracto donde el hongo lo justifica, no porque “doble” suene mejor.

En el fondo, un extracto no le agrega al hongo nada que no tenga. Hace algo más modesto: abrir bien la pared y poner al alcance lo que había adentro. Nada más, y nada menos.


Nosotros hacemos extractos dobles de hongo, artesanales y en lotes chicos. Si querés conocerlos, están acá.


De dónde sacamos esto:

  • Quitina en la pared del hongo y las enzimas humanas que la degradan (quitinasas): Enzyme Research, 2015.
  • Entrecruzamiento entre quitina y glucanos en la pared fúngica: FEMS Yeast Research, 2014.
  • Por qué hacen falta agua y alcohol (polisacáridos frente a triterpenos): PLOS One, 2020; y una revisión sobre Ganoderma lucidum, 2025.

Este contenido es informativo y educativo. No es consejo médico ni describe propiedades de ningún producto. Ante cualquier duda sobre tu salud, consultá a un profesional.